Un despido no debe ser un proceso exento de empatía o, estilo.

En el mundo de la empresa privada, contrataciones y despidos son procesos «naturales», forman parte del «juego» entre empresa y trabajador. Por tanto, partimos de la base de que, en algún momento y por poco que nos guste, nuestro compañero o nosotros mismos, seremos protagonistas de uno de los momentos más desagradables de nuestra vida profesional, ese en el que Chicote te diría: ¡coge tus cuchillos y vete!

Cuando nos enfrentamos a esta situación (¡así!, sin anestesia) y dejando al margen temas legales y cuantías de indemnización, es probable que nos encontremos ante una situación kafkiana en la que de la noche a la mañana, pasemos de empleado competente en el que se confía plenamente a, ¡enemigo público nº1! de la empresa en la que trabajábamos hasta hoy, como si de una traumática ruptura de pareja se tratase. Y ¿qué ocurre cuando una pareja rompe de malas maneras?… pues eso, ¡a tirarse los trastos a la cabeza!.


En serio pensamos que, ¿tratar como un «apestado» a un trabajador despedido mejorará la negociación con él y tendrá un efecto positivo en la plantilla?. ¿Entonces…?


Mal hábito

Ha llegado el día, como responsable de RRHH. debes cumplir la directriz marcada por el Director «X» y proceder al despido de un trabajador. Todo está preparado: carta de despido, cuantía propuesta, documentación, etc.

Descuelgas el teléfono, marcas la extensión de la persona en cuestión y le invitas a que se acerque a tu despacho para tratar un tema importante. Llega con cara desencajada y lo primero que hace es mirar la carpeta con su nombre que tienes sobre tu mesa, tú le invitas a sentarse frente a ti y comienza la demostración de falta de estilo:

1- Es viernes, queda media hora para que termine la jornada laboral.

2- No está presente su Director, sólo una persona de RRHH.

3- Se le entrega una carta estándar sobre caída de ventas, beneficios, etc.

4- La cuantía económica es de 20 días por año trabajado.

5- No se concede preaviso de 15 días y se le invita a recoger sus pertenencias de inmediato.

6- Se bloquea su ordenador y se impide acceso al mismo.

7- Se evita que hable con sus compañeros (se habrán ido ya) o, traspasar temas pendientes.

8- El Director no hace acto de presencia o, acude para decir: «no ha sido mi decisión».

9- No se informa a compañeros o equipos de lo que acaba de suceder. Se olvidará…

10- Se le acompaña a la salida para asegurarse de su marcha.

Cumplido el despido estándar, nos vamos de fin de semana, ¡que nos lo hemos ganado!.


Buen hábito

El Director ha tomado una decisión y la comparte con RRHH. Una vez analizado el caso y llegados a la conclusión de que reubicar al trabajador no es posible, ambos acuerdan el despido y la forma de llevarlo a cabo.

El Director se acerca al miembro de su equipo y pide que le acompañe un momento. Trabajador y Director llegan a la sala donde no hay papel alguno ni representante de RRHH, se sientan y se expone la situación de una forma empática y sincera:

1- Es un día «cualquiera», preferiblemente lunes a media mañana.

2- El líder del equipo y el trabajador se encuentran solos en una sala.

3- Se expone la situación con sinceridad y se explican los motivos de esta difícil decisión.

4- El trabajador expone su punto de vista y hace las preguntas oportunas. Se dialoga.

5- Una vez resueltas las dudas, se acuerda con el trabajador cuándo abandonará la empresa con dos premisas: evitar «tragos» innecesarios y procurando gestionar temas pendientes sin resolver o, delegar.

6- Se establece con el trabajador la forma en que se expondrá al resto del equipo esta situación.

7- Se informa a RRHH para que haga las modificaciones oportunas y se incorpore a la reunión para efectuar el despido.

8- RRHH entrega una carta con los motivos del despido, así como una oferta real de indemnización. Una propuesta de 20 días por año es sinónimo de demanda.

9- Se informa al equipo, se permite al afectado que recoja sus pertenencias y se le concede el derecho de poder despedirse de sus compañeros de una forma natural.

10- El Director entregará una carta de recomendación (o cualquier otra variante).

Una vez efectuado el despido, será difícil pasar página de inmediato (ni con un fin de semana por medio), así que tendremos que sobreponernos apoyándonos en el equipo y en la honestidad de nuestros actos.


Un despido supone un fracaso para el empresario y un duro golpe para el trabajador. Ambas partes tienen derecho a tomar sus propias decisiones, a defender sus posturas y a afrontar a su manera cualquier difícil situación. Así que, no olvidemos que:

✔︎ Cualquiera puede ser despedido de una empresa y no por ello tratarse de algo personal.

✔︎ Un líder y un equipo deben ser honestos y saber afrontar situaciones desagradables.

✔︎ El estilo y el respeto en los procesos de despido forman parte del ADN de las Empresas.

✔︎ Todo lo que ocurre en esta vida tiene un porqué, quizás ahora no lo veas, pero llegará…

Antonio J. Casado

www.antoniocasado.es

Opiniones desde el respeto.

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