Ambiente laboral, ¿lo vives, lo disfrutas, lo sufres?…

Todos conocemos la famosa fórmula «Resultados= (C + H) × A» del carismático y enérgico Victor Küppers, pero ¿qué papel juega el clima y el ambiente laboral en el desarrollo de esta ecuación?. Pues por hacer un símil: el ambiente es el papel en el que escribes dicha fórmula, por lo que si quieres que perdure, deberás cuidar su calidad.

Cuando construimos nuestros equipos buscamos: talento, innovación, experiencia, compromiso y aCtitud. Pero en ocasiones, aún teniendo la suerte de contar con el equipo ideal, los resultados no son los que esperamos, el equipo «no está engrasado», su fuerza se transforma en automatismo o, se produce fuga de talento. Llegados a este punto, algunos Jefes (que no «Gefes»), lejos de hacer una reflexión interna deciden hacer cambios en los equipos en la errónea búsqueda de soluciones, cuando lo que debe cambiar es el ambiente y eso, es ¡responsabilidad de todos!.

Aún hoy por hoy, en muchas organizaciones nos encontramos con «hábitos poco saludables» como la falta de comunicación, el presentimo laboral (síndrome de la silla vacía), la ausencia de reconocimiento por parte del líder, falta de motivación, una presión desmedida por parte de los superiores, miedo a contradecir e incluso a aportar ideas, codazos, etc.

Y claro, cuando contamos con un ambiente laboral de este tipo, surgen los: «jefes incompetentes, los quejicas, el cotilla, el holgazán, el aparente, el trepa, etc.» y todo tipo de perfiles ya conocidos por aquellos que llevamos años de trabajo a nuestras espaldas. Pero por contra, nos olvidamos de que enterrados en lo más profundo de ese ambiente laboral, existen «los frustrados, los incomprendidos, los inquietos», en resumen: ¡el talento!.

Os imagináis en el colegio a Picasso haciendo garabatos en su cuaderno y al Profesor exclamado «¡¡¡Pablo, deja ya de dibujar tonterías!!!»…

No voy a descubrir la rueda, mucho se ha escrito sobre cómo desarrollar un clima laboral productivo y de qué forma mantener un ambiente creativo en las empresas, pero si los que leen sobre este tema y acuden a cursos de formación son los Directivos y los que ejecutan son los Jefes, ¿realmente te sorprende que nada cambie en tus equipos?.

La figura del coordinador, jefe intermedio, líder de 2º nivel, miembro del equipo al que todos siguen (te aseguro que esa figura existe y es vital), etc., es la clave para construir un ambiente creativo, sólido y duradero que, no sólo incrementará la productividad, sino que fomentará el compromiso, el sentimiento de pertenencia y por qué no, el placer de pasar ocho horas en tu puesto de trabajo y disfrutar de ello.

En ocasiones nos encontramos con Directores autocráticos que, lejos de empoderar a sus jefes y por ende a la totalidad del equipo, guardan para sí mismos el conocimiento, el poder de decisión e incluso, la razón a la hora de tomar decisiones. Debemos huir de ese Director «adespachado» de puerta cerrada que, cada vez que se digna a visitar a sus equipos despierta en ellos ideas del tipo «verás que marrón me va a caer«, «¿qué habré hecho mal?» o, «¿qué se le habrá ocurrido ahora«.

Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe. Cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: «Lo hicimos nosotros».

– Lao Tzu – filósofo Chino


Puede que tu misión, visión, instalaciones, política retributiva, distribución de jornada, beneficios sociales, etc., sean perfectos, pero deberás contar con:

1- Directivos cualificados y con experiencia que sepan transmitir y que entiendan, no sólo tu negocio y tus ideas, también tu estilo de liderazgo y principios.
2- Directores con los conocimientos y habilidades necesarias, que sepan colaborar, delegar y gestionar tanto sus emociones como las de sus jefes o equipos.
3- Jefes, coordinadores, etc., atrevidos para aportar ideas y respetuosos en las formas que, extiendan un clima de confianza exento de limitaciones y practiquen la escucha activa con sus equipos.
4- Equipo de profesionales con habilidades técnicas, empáticos, diversos, imaginativos, colaborativos y sin miedo de ser ellos mismos.

Consigue a las personas adecuadas (aquellas con las que irías al fin del mundo), asegúrate de que comprenden tu idea de negocio y se sienten identificados con ella y simplemente guíales…

Por último, no sólo deberás tener en cuenta los conocimientos técnicos a la hora de seleccionar a un candidato, también sería conveniente procurar que cuenten con las habilidades blandas necesarias y que además, sean buenas personas.

El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos».

– Michael Jordan –

Si descuidas el ambiente y clima laboral de tu empresa, no te lamentes si tus empleados sólo valoran sus salarios.

Antonio J. Casado

Opiniones desde el respeto

9 ¡Gracias! por recomendar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

45 − = 43