Felicidad, esa gran olvidada, …hasta que nos abandona

En busca de la felicidad

Si preguntásemos a distintas personas por el concepto de «felicidad», nos encontraríamos con respuestas dispares. Dependiendo de a quién preguntemos y cuál sea su posición económica y «vital», desde el «admirado exitoso» que quizás elegiría el coche modelo X Top GT, hasta la persona enferma que daría todo a cambio de su salud. Y es que, la felicidad no es fija, invariable, estable o, un estado que te pertenece por derecho propio; la felicidad se encuentra, se gana y se mantiene sólo si le devuelves la sonrisa.

¡Merezco ser feliz!, no comprendo por qué la vida es tan injusta conmigo. ¡¡¡Error!!!tú no eres merecedor, eres depositario de un intangible que, sólo al borde del abismo valorarás en lo que vale. ¿Por qué esperar?…

Nos pasamos la vida buscando algo que a lo mejor ya poseemos o, que seremos incapaces de valorar si no lo compartimos con otros. Hasta que no te asomas al abismo, no eres consciente de lo alto que llegaste, de tu fuerza interior y cuáles son los pilares de tu vida.

En mi opinión, podríamos afirmar (al margen de situaciones realmente dramáticas) tres verdades a interiorizar por cada uno de nosotros (yo el primero):

1º- La sensación de felicidad es cambiante y si sólo vives obsesionado con «lo que te falta», olvidarás lo mucho que has conseguido. No camines hacia el abismo

– Familia, amigos, compañeros, entorno, etc., son actores de tu felicidad y pueden arruinar el guión de tu vida. Reparte papeles acorde con su protagonismo

– Por mucho éxito o, mala suerte que creas tener; si no te esfuerzas en generar felicidad en tu entorno, tu vida y tu trabajo (dos temas distintos) serán caldo de cultivo para el desánimo. No alimentes aquello que odias


¡Vale!, ¡sí!, ¡sí!, todo muy bonito y muy Zen, pero ¿cómo encontrar la felicidad en el trabajo?, muy sencillo (¡mentira!):
¡Reparte felicidad a «tus actores» y siéntete bien por ello!.


Ver Oir y Callar

Todos hemos sido testigos o, sufrido en nuestras propias carnes (magras, en mi caso), ambientes de trabajo insostenibles al que se hace muy cuesta arriba regresar cada mañana. Vemos, oímos y callamos.

Jefes carentes de escrúpulos y habilidades blandas, compañeros que compiten a codazos por la medalla, clientes que te sienten de su propiedad, proveedores exentos de implicación; todo ello aderezado por cabreos eternos originados en situaciones estúpidas con otros actores.

Y claro, rodeado de este «ganado» (salvo tú, que eres el pastor guay, ¿no?) es ¡imposible ser feliz!

En el trabajo, tú felicidad es inversamente proporcional a la infelicidad de otros. ¡No seas estúpido! y siembra…

Egocéntrico

Según estudios, pasamos 10,3 años ininterrumpidos de nuestra vida en el trabajo, compáralo con los 48 días de actividad sexual… ¿En serio no merece la pena provocar un cambio en el trabajo y ser feliz?.

Como diría Emilio Duró«Si te caen todos los marrones, posiblemente el marrón eres tú y los atraes». Así que, deja de sentirte el ombligo del mundo o, la víctima del Universo y toma la iniciativa, ¡haz pequeños cambios!, siembra felicidad. Pero ¡ojo!, encontrarás lo que llamamos «personas con la mierda en el bigote» sumidos en un cabreo constante a los que no podrás, ni deberás, intentar atraer a tu proyecto de felicidad. Intenta convencer a Trump sobre algo, verás que risa…


No se trata de una fórmula mágica o, de cambiar las cosas en un día, se trata de «no dejarte llevar al lado oscuro» y de mirar por ti, tu salud, tu familia, ¡tu vida!.


– ¿Imagináis ir a trabajar todos los días con compañeros, en mayúsculas?…

– ¿Queréis revivir la sensación de estar construyendo algo juntos?…

– ¿O gustaría regresar a casa con una sonrisa y regalársela a vuestra familia?…

– ¿Queréis que vuestra salud física y mental mejore notablemente?…

¡Reparte Felicidad!

«Si la vida te da limones, haz limonadas»

Antonio J. Casado

Opiniones desde el respeto

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